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“El cristiano ha de mostrarse siempre dispuesto a convivir con todos, a dar a todos —con su trato— la posibilidad de acercarse a Cristo Jesús. Ha de sacrificarse gustosamente por todos, sin distinciones, sin dividir las almas en departamentos estancos, sin ponerles etiquetas como si fueran mercancías o insectos disecados. No puede el cristiano separarse de los demás, porque su vida sería miserable y egoísta: debe hacerse todo para todos, para salvarlos a todos.”

San Josemaría; Es Cristo que pasa, 124

 

“El amor a las almas, por Dios, nos hace querer a todos, comprender, disculpar, perdonar… -Debemos tener un amor que cubra la multitud de las deficiencias de las miserias humanas. Debemos tener una caridad maravillosa, veritatemfacientes in caritate, defendiendo la verdad, sin herir.”

San Josemaría; Forja, 559